jueves, 31 de julio de 2014

MERCEDES PUJATO CRESPO. PATRIA, MUJER Y POESÍA




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

¿Acaso se piensa que el trabajo intelectual femenino no merece remuneración? (Mercedes Pujato Crespo, discurso en el Primer Congreso Patriótico de Mujeres, 1910)

Mercedes Constancia Pujato Crespo, nacida en Santa Fe, en 1871, en mes y fecha no precisados (fue bautizada en la Catedral el 10 de octubre de ese año), en el hogar formado por el doctor Cándido Pujato, egregio y abnegado médico higienista y destacado político y filántropo; y doña Rosario Crespo, una dama de las más linajudas familias de rancio abolengo de la provincia, fue una poetisa, escritora e historiadora que consagró su vida a las letras, la asistencia a los más humildes y necesitados y la afirmación permanente de la nacionalidad; al tiempo de bregar infatigablemente por los derechos de las mujeres y contarse entre las precursoras de las organizaciones femeninas.
Dotada de una despierta inteligencia, un especial gracejo y un encantador savoir-faire, comenzó a publicar sus poesías en 1899 en las revistas El Correo Argentino y Pirámide, bajo el pseudónimo Reina Topacio. Y en enero de ese año, el diario santafesino Nueva Época anunciaba que en ocasión de una velada en el teatro Politeama al efecto de recaudar fondos con destino a la construcción del nuevo hospital, "la señorita Mercedes Pujato Crespo declamó Marina, poesía de la que es autora, obteniendo un triunfo tan ruidoso como sostenido" (sic).
Pero a Mechunga (como la llamaban sus familiares y amistades) no le bastaba con que la élite de aquella Santa Fe pacata y cancerbera de las antiguas tradiciones hispano-criollas le "permitiera" escribir poemas y participar (y sólo hasta donde lo legitimaran los cánones establecidos, desde ya) en actividades ligadas al quehacer socio-cultural; quería algo que trascendiese la acotada multitud de una tertulia, algo en lo cual poder volcar el fuego patriótico que en su pecho ardía. La oportunidad para ello se le había presentado el año anterior. Y no la desaprovechó.
Para 1898 el conflicto con Chile se había agudizado al punto de hacer presagiar la guerra, debiendo tomar el gobierno nacional presidido por José Evaristo Uriburu las medidas tendientes a lograr la equivalencia en cuanto a poderío naval con el vecino país de allende la cordillera. Entonces, la tesonera voluntad y el acendrado nacionalismo de Mercedes Pujato Crespo la llevaron a concebir y concretar el 24 de marzo de 1898 la iniciativa de fundar la Asociación Pro-Patria con el propósito de recaudar fondos para ese fin. Se formó así dicha asociación, con sede en Santa Fe, y de la cual se procedió a constituir inmediatamente una comisión especial en Buenos Aires y delegaciones en doce provincias (después, en 1908, se trasladaría la central a Buenos Aires). En 1900, el semanario Don Quijote le rendía homenaje en esta ilustración:



Mechunga publicó en 1903 su primer libro de poesía, titulado Albores, al cual subseguirían uno de sonetos bajo el título Flores del campo, que fue editado en 1914; Liropeya, en 1928, poema dramático en tres actos basado en una leyenda indiana y dedicado a Leopoldo Lugones; Días de sol, en 1929, un poema en prosa, y el que sería su contribución a la historia: La provincia de Santa Fe. Escribió además en los diarios santafesinos Unión Provincial y Nueva Época, y también en publicaciones de Uruguay, Colombia, Guatemala y España.
Incansable en sus múltiples actividades, además de ejercer la presidencia de la Asociación Pro-Patria; formó parte desde el nacimiento del mismo, del Consejo Nacional de Mujeres, teniendo a su cargo la comisión de prensa. Apoyó también muy entusiastamente en 1926 el proyecto Primer viaje aéreo al Polo Sur, abocándose a la tarea de allegar recursos para su realización (que final y lamentablemente, no se concretó), con insistentes llamados al espíritu nacional y al despertar de una consciencia antártica.
En 1948, el presidente Juan Domingo Perón dispondría, a través del Ministerio de Guerra, que se le cediese a la Asociación Pro-Patria el local en que funcionaba.
Mercedes Pujato Crespo falleció en Buenos Aires el 19 de octubre de 1954.   
Vaya uno a saber por cuáles rumbos habrán tomado mis pensamientos como para ponerme súbitamente a evocar, sin ninguna razón -o por lo menos; sin ninguna razón consciente- a una mujer (gran mujer, por otra parte) que creció, vivió y murió inclaudicable en su sentimiento profundo de argentinidad.
Quizá haya surgido en mí su recuerdo, porque la tristeza de esta etapa de nuestra historia tan escuálida en valores y heroísmos me condujera a buscar el bálsamo a la herida de patria sufriente en el ejemplo señero de su vida fecunda. Tal vez fuera eso; lo cierto es que no lo sé...
Las izquierdas "nacionales" han machacado tanto, que a fuerza de hacerlo, lograron instalar en el imaginario colectivo la idea de que las inquietudes en pos de los derechos civiles y políticos de las mujeres se deben a iniciativas socialistas y anarquistas. Es ese un mito que continúa difundiéndose más y más, producto de la ignorancia de nuestro pasado y del desdén por conocerlo.
Y para lo cual, para desgracia argentina, ha contribuido y no poco ese terrorista de la historia llamado Felipe Pifia, entre otras deplorables etcéteras de la misma laya.

-Juan Carlos Serqueiros-

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