miércoles, 27 de febrero de 2013

CITROËN









            




   
         






Escribe: Juan Carlos Serqueiros

CITROËN
(Carlos de la Púa)

Siempre en cucliya te miró mi pena,
antes de ser lo que sos hoy: bacana,
en la enlozada vieja en que se entrena
el políglota loro de Ritana.
Después, con más chiqué y con más tacto,
en la aliviada que te dio la guita,
te divisé montada al artefacto
que Lola Mora en el Balneario imita.
Y en el Florida matutino
que cantara Rubén en verso fino,
te campanié de nuevo, embelesado.
En la higiénica imagen atrevida,
tu blanco Citroën de mantenida
era como un bidet estilizado.

-Carlos de la Púa-

En Citroën, Carlos de la Púa nos pinta la evocación sentida, nostálgica, apenada, que de una prostituta le surge a un chabón.
“Siempre en 'cucliya’ te miró mi pena / antes de ser lo que sos hoy: bacana, / en la enlozada vieja en que se entrena / el políglota loro de Ritana": El tipo la conoció a la mina cuando ella era pupila en un queco, un tugurio del centro disfrazado de pensión conocido como “lo de la Ritana”, que quedaba en la calle Viamonte entre Esmeralda y Maipú y lo regenteaba una fulana que se hacía llamar Madame Jeanne y cuyo nombre real era Giovanna Ritana. Entre las mujeres que laburaban ahí, había polacas, brasileras, rusas, etc.; de allí lo de "políglota loro de Ritana"; porque a las prostitutas extranjeras se les decía "loras" (de allí viene la expresión la concha de la lora).


El tipo se retrotrae en el tiempo, y la evoca con lástima, por la vida que llevaba ella ("te miró mi pena"). La recuerda en "cucliya" (agachada, en cuclillas) lavándose la vagina después del acto sexual en una palangana mugrosa compartida con las demás ("la enlozada vieja", refiriéndose a esa especie de jofaina enlozada que se usaba por entonces en casi todas las casas; ya que los artefactos de baño como el inodoro, el bidet y la bañera eran lujos carísimos reservados a muy poca gente).





"Después, con más chiqué y con más tacto, / en la aliviada que te dió la guita": Ahora la recuerda cuando ella ya no laburaba en el prostíbulo de la Ritana, sino en otro más lujoso, o en un departamento, y había adquirido más roce, cierta cultura ("más tacto"), y adoptado costumbres "chiqué", es decir, modales ostentosos. La mina se iba convirtiendo en un gato finoli, digamos, y venía cazando un buen billete porque se había transformado en una prostituta cara ("la aliviada que te dio la guita").


"Te divisé montada al artefacto / que Lola Mora en el balneario imita": Geniales las metáforas de Carlos de la Púa. "Te divisé montada al artefacto", es decir, la mina ya no terminaba de fifar y se lavaba en una palangana como hacía antes en lo de la Ritana, sino que en ese lupanar más lujoso, había bidet; entonces se lavaba "montada" en él.



Y esta otra es más genial todavía: el "artefacto que Lola Mora en el balneario imita" es una analogía que hace entre el bidet en el que la mina se lava, y la obra de la escultora tucumana Lola Mora "La Fuente de las Nereidas". Esa obra representa el nacimiento de la diosa Venus, y en el centro de la escultura una nereida sostiene una valva, una concha de ostra, gigante, de la cual surge Venus; entonces en el imaginario popular de la época, Lola Mora está imitando en esa escultura, a una mina lavándose la vagina en el bidet. Y lo de "en el balneario" es porque la Fuente de las Nereidas está ubicada en la Costanera Sur, en una parte que a principios del siglo XX era el balneario de Buenos Aires, cuando el río de La Plata aún no estaba contaminado y la gente podía bañarse en él. 
"Y ayer, en el Florida matutino / que cantara Rubén en verso fino, / te ‘campanié’ de nuevo embelesado": Otra metáfora demostrativa de la gran cultura general que ostentaba Carlos de la Púa: el día anterior, justamente ("y ayer"), se la cruzó a la mina, ya convertida en una gran dama, paseando por la calle Florida; y la "campanea embelesado"; es decir, la contempla admirado; la mina está hecha una diosa. Y lo de "que cantara Rubén en verso fino" se refiere al poeta nicaragüense Rubén Darío, que por esa época vivía en Buenos Aires, deslumbrado por el ambiente de gran metrópolis mundial en que se estaba convirtiendo nuestra capital, e hizo unos versos muy buenos describiendo el hechizo que le producía la calle Florida.
"En la higiénica imagen atrevida / tu blanco Citroën de mantenida / era como un bidet estilizado": La ve a la mina subir a su coche (un Citroën blanco), auto de "mantenida", es decir que ya no es la trola que conoció en diversos prostíbulos baratos y caros; ahora la percanta pelechó, vive como una bacana y es la amante de un tipo de guita que le regaló el auto. Entonces él compara las veces en que la vio en el quilombo lavándose ("higiénica imagen atrevida") primero en una palangana y después en un bidet, con la imagen que le proyecta la mina ahora; hecha una gran dama subiendo a su Citroën blanco, el cual a él se le antoja un "bidet estilizado".

-Juan Carlos Serqueiros-