sábado, 31 de marzo de 2012

CARTAS DE LORD CHESTERFIELD A SU HIJO STANHOPE



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un libro que no puede faltar en ninguna biblioteca que se precie de tal: Cartas completas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope.
Philip Dormer Stanhope, conde de Chesterfield; fue un político (del bando whig) y diplomático inglés del siglo XVIII. En una de sus misiones y como fruto de una relación amorosa con una dama francesa; lord Chesterfield tuvo un hijo (natural, pues no se casó con la francesa; ya que estaba prometido en matrimonio con una hija del rey inglés) al cual reconoció, dió su apellido, puso el nombre de pila que era más frecuente en la familia Stanhope (y suyo propio): Philip, y le costeó una esmeradísima educación en el internado de Westminster, queriendo hacer de su hijo un brillante estadista para Inglaterra.
En ese orden de ideas y propósitos, mantuvo con ese hijo una copiosa correspondencia en la que le daba a éste toda clase de preceptos y consejos. Pero el destinatario de esas cartas, Philip Stanhope hijo, no pudo cristalizar las expectativas que en él habia depositado su padre; porque falleció muy joven, a los 36 años, sin haber logrado alcanzar la gloria que para él había soñado lord Chesterfield.
El golpe sufrido por la prematura muerte de su hijo y el conocimiento de que pese a sus consejos éste había hecho un casamiento "no apropiado" (había desposado en secreto a una mujer de origen humilde; en lugar de casarse con una dama de la nobleza británica como pretendía su padre), precipitaron seguramente su fallecimiento, acaecido en 1773. Al año de muerto lord Chesterfield, en 1774 la viuda de su hijo haría publicar la correspondencia entre ambos. Esa obra, es la que conocemos como Cartas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope.
No comparto las críticas al libro reputándolo como un compendio de expresiones de cinismo, hipocresía y arribismo; creo más bien que son los consejos de un padre que busca lo mejor para su hijo, en el contexto de la época en que le tocó vivir. 
Ah!, una cosita más: no lo recomienda un poligrillo como yo, eh; sino alguien que "alguna lectura" cargaba encima y que lo tenía como uno de sus libros de cabecera... un tal Juan Domingo Perón, no sé si les suena...

SOMOS BUENOS, SOMOS MALOS




















El demonio reacciona al agua bendita, y Drácula se retrae ante el crucifijo y se chamusca con la luz del día.
Quiere decir entonces que si el mal no se ha erradicado del mundo, es porque los buenos no somos tan buenos, los luminosos y espirituales no debemos ser tan luminosos ni espirituales, y los que decimos sacrificarnos por los demás; tan sólo pensamos en nuestro beneficio.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

NUESTRO AYER




Quizás, sólo quizás, Dios nos permita un instante con nuestro ayer... Reparar erores, acordar diferencias, volver...
Quizás. (Marcelo Furtivo)