martes, 17 de junio de 2014

LA VÍCTIMA OCULTA

 
Escribe: Gabriela Borraccetti
 
Como suele pasar en las redes, siempre -y en cuantiosa cantidad- hallamos relatos estremecedores que nos despiertan sensibilidad o directamente nos cortan en pedazos. Y eso, aún sin tomar en cuenta las fotos que publicadas adrede, circulan con la vil intención de recibir muchas adhesiones para ganar los famosos "me gusta". Créalo o no, es así.
Si en cambio; se trata de una pena y persona real, el pedido encubre por lo general un destinatario oculto, o simplemente contiene la necesidad de expresarse y descargar de forma compulsiva a modo de queja un sentimiento victimizante a través del cual poder recibir la compasión que falta, la consideración que escasea o simplemente pasar por la palabra algo que se precisa descargar. No obstante, allí no existe un pedido de solución concreta. A tí, si algo serio te sucediera y quisieras resolverlo, ¿lo publicarías dirigido a todos y a nadie en especial?
Supongo que quien está decidido a hallar soluciones, se dirigiría a personas específicas, incluso utilizando internet con fines útiles de información, buscando hallar a algún profesional o a quien se especialice en el tema, que pueda brindar consejo, guía u orientación. No obstante, ante estas situaciones que nos dejan conmocionados, lo primero a lo que echamos mano, es a las respuestas compulsivas de aliento, intentos de revertir la situación, consejos caseros, sospechados, intuidos o tomados de otras experiencias que extrapolamos; siendo todas estas prácticas de buena intención pero de poca efectividad, porque aunque parezca reiterativa, expresar un sentimiento de dolor a "nadie", no es pedir auxilio.
De este modo, nos vemos sometidos inconscientemente a la impotencia y a nuestro propio dolor, dado que  poseamos o no herramientas para responder; quien escribe no está pidiéndolas a menos que mencione el "busquen a", o deje en claro su objetivo de hallar solución. Desde el inicio, en el tipo de relato que aquí describo, solo se enuncia o narra un problema dirigido a la generalidad; y todos sabemos que nada específico se resuelve con generalidades o tirando una botella al mar. Lanzar algo a cualquier lugar implica obtener cualquier cosa, y quien quiere obtener algo puntual, no estaría dispuesto a "lo cualquiera".  
Tenemos conocimiento de casos en los que alguien desesperanzado se ha sacado una foto o grabado un video antes de suicidarse para publicarla en Facebook, y aún en dicha situación, el mensaje tiene una decisión tomada y un destinatario: todos los cercanos que podrían haber hecho algo y no lo hicieron a tiempo. También hemos visto compartir fotos de niños con enfermedades terribles sin que exista ni una sola referencia del hospital, teléfono, dirección o forma de colaborar. Entonces, ¿es ayuda lo que se busca? Cuál es la señal que leemos en eso?
Este tipo de relatos desgarradores son la oportunidad para preguntarnos en primerísima instancia qué es lo que nos moviliza, qué se nos ocurre hacer, y si realmente queremos y podemos hacer algo concreto y POR QUIÉN. Todo lo que nos respondamos será principalmente lo que NOSOTROS necesitemos hacer/recibir/solucionar, ya que hurgando en nuestras carencias, en nuestros conflictos y en cosas que tenemos por resolver muy cerca de nuestra esfera y muy profundo en nuestra psique, encontraremos el por qué ese otro nos moviliza la víctima que hay en nuestro interior. Podrás sentirte bien contigo si no eres indiferente evitando meterte en tus propios abismos, pero esa no es más que una forma de seguir indiferente a lo que interiormente te crea dolor, culpa e impotencia. Eres tú el que en el intento de no caer en su trampa, te distraes intentando consolar a la víctima que hay en tí pero se presenta gimiendo desde el exterior, siendo este un buen modo de negar que tienes tus propios dolores que atender de forma efectiva, de frente y sin engaños ni manipulaciones.
Entonces, cuando vuelvas a leer algo que te cause pena, primero busca si objetivamente hay una dirección clara del pedido y una posibilidad concreta de responder, pero si no la hay, ya sabes: tu eres quien precisa buscar en las profundidades lo que clama por ser atendido y rescatado del fondo anímico.
 
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica