De entre los millones de fotos de sí mismas que las personas suben a internet en sus perfiles de las redes sociales, son dos las que más duele ver insertas en esos sitios públicos: una, la de la soledad posando sugerente o exhibiéndose incitante y desnuda, como clamando a gritos por alguna compañía u obsequiándose a una "compañía" meramente virtual; y otra, la del narcisismo seductor que sólo busca y pretende convertirte en un espejo-objeto para así poder brillar en tu superficie.
En el mundo de las imágenes se atraen los similares, y quien vive detrás de ellas, obviamente atraerá a quien también lleve puesta una máscara. Alguien que sabe quién es y se acepta en su integridad, con todos los matices de la personalidad (incluyendo los oscuros); no precisa exhibir públicamente aquello que pertenece al ámbito de su privacidad y su intimidad. Será feliz esté donde esté, en compañía... pero también, y sobre todo; cuando se encuentre en soledad.
Recuerda: si el exceso en los límites construye una personalidad rígida; la falta de ellos impide una clara identidad. En el medio, se encuentra la personalidad sana.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

