Hay un complejo misterioso entre destino-inconsciente-madre-mundo. En su libro (de extraordinaria relevancia para la psicología analítica) "La Gran Madre. Una fenomenología de las creaciones femeninas de lo inconsciente", Erich Neumann nos dice:
La vida sentimental de todo ego consciente que siente su pequeñez en relación con los poderes, está dominada por la preponderancia de la Gran Madre, que gobierna todo cambio. El arquetipo puede ser experimentado externamente, como mundo o naturaleza, o internamente como destino o inconsciente, Así, el terrible aspecto de lo Femenino, siempre incluye la serpentina mujer urobórica, la mujer con el falo, la unidad de embarazo y parto, de vida y muerte... Como Artemisa-Hécate, en Grecia, la Gorgona es también la señora de los caminos de la noche o del destino, y del mundo de la muerte.
Figuras que engendran partenogenéticamente destrucción, simbolizadas por las Moiras que decidían el destino, o las Erinias, personificaciones de la venganza. Y cuando un ego, yo, o self es débil, teme tanto al inconsciente como al destino, siendo ambos sinónimos entre sí.
Lo desconocido de nosotros mismos es lo que marca el lugar donde vamos a poner el próximo pie. Como si fuera un imán.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814


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