domingo, 5 de mayo de 2013

ELIGIENDO BUENAS COMPAÑÍAS



Escribe: Gabriela Borraccetti
 
Hay cosas en la vida que parecieran no ser comparables, pero haremos el intento de dejar una imagen gráfica, respecto del proceso que llevas a cabo cuando buscas algo que haga más satisfactoria  tu jornada.
Por ejemplo, cuando eliges un libro. En el primer instante, miras la tapa, la contratapa, y si puedes, ojeas el prólogo.  Quizá si tienes un poco más de tiempo, buscas algo que te dé indicios del autor en esas letras de la solapa. Y con un poco de intuición, compras el ejemplar y te lo llevas a tu casa.
Con la tranquilidad que sólo encuentras en tu rincón preferido, como si fuese un ritual sagrado, vas descubriendo el mundo que de la portada se abre ante tus ojos, y con la mirada expectante y feliz como la de un niño, lees los primeros renglones.
Por lo general, desde el comienzo, sabes si te va a gustar aquella aventura, aquel relato, aquel estilo, y como si fuese una pareja que durará hasta el final de la lectura; lo llevas contigo a donde vayas.
Cuando elijas estar con alguien, puedes recordar los pasos que llevaste para elegir tu libro: 
Presta atención a la primera impresión, siéntete dispuesto a disfrutar de la aventura del descubrimiento, y por sobre todo, no l@ elijas para toda la vida. La búsqueda de lo duradero, suele tender trampas que provienen del miedo, contaminándolo todo con los fantasmas del temor, el fracaso, y  el aburrimiento; y ya sabes que a nadie le gustaría una de esas lecturas reiteradas de siempre lo mismo, que terminan abandonando el proceso por la mitad. Por último, y como para diferenciar un objeto, de un ser que escribe sus propios renglones y libretos, tienes que tener presente que, a diferencia del libro,  una persona no tiene una sola lectura sino miles; y si la primera que hiciste te ha gustado, es posible que intentes reiterarla una y otra vez, buscando esos significados que sólo se abren a quien sabe que ha encontrado una fuente de disfrute y significado. Si este fuera el caso, es si seguro que te encuentras frente a uno de esos seres que terminan siendo de cabecera, y para toda la vida; pues alguien se convierte en importante para nosotros, no cuando pensamos en cuánto va a durar; sino cuando hallamos un ser significativo.
 
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica                                                         

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