viernes, 3 de mayo de 2013

NO JODAMOS, CAULA

























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El historiador oriental Nelson Caula disertó sobre Artigas y su sistema en Concordia, en el marco de un programa auspiciado por el gobierno de Entre Ríos por el Bicentenario de los Pueblos Libres o Liga Federal; charla esta sobre la cual pueden interiorizarse a través de este enlace:
A ver, Caula... no jodamos. Es viernes por la tarde, se termina la puta semana, no quiero renegar ni amargarme. Hace mucho que vengo leyendo todos tus aportes biográficos sobre Artigas, y son muy buenos; pero no te conviertas en "más de lo mismo", porque ya no hay cheques en blanco para nadie.
No es necesario el chupamedismo ese de querer complacer a los entrerrianos negando la traición de Ramírez al artiguismo. ¿Qué pavada es esa de "hay algunos hechos desafortunados en ese interregno, pero nadie corrió a ponchazos a nadie, fue una estrategia que se frustró"? Está muy bien ser agradecido, puedo entender lo de "creo que si hoy le ofrecerían a Artigas volver a Argentina elegiría Entre Ríos" tomándolo como la emisión de una frase amable en reconocimiento a la cálida recepción que se te brindó y a la revalorización de la figura de Artigas que se está haciendo en todo el país, no sólo en Entre Ríos; pero tergiversar la historia, no; ni siquiera en aras de la diplomacia, de caer en gracia, ni de nada; porque las consecuencias de torcer la historia caprichosamente, aún bajo la excusa de buenos propósitos, resultan siempre nefastas.
Pancho Ramírez, quizá involuntaria e inadvertidamente, tal vez de engreído y creído, o posiblemente obnubilado por la influencia nefasta de Carrera, terminó siendo funcional a los intereses de Buenos Aires, y persiguió a Artigas ya derrotado éste y hasta quiso matarlo, aún después de haberse exiliado el Protector en el Paraguay del doctor Francia; por más que a algunos entrerrianos no les guste que las cosas hayan sido así.
Por supuesto que eso no implica en modo alguno emitir una condena perpetua sobre la figura histórica de Ramírez ni mucho menos, pero las cosas fueron como fueron y así hay que narrarlas; porque manipularlas, maquillarlas y hacer de cuenta que no ocurrieron o que pasaron de manera distinta; a la postre resulta letal para los pueblos.

-Juan Carlos Serqueiros-

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