viernes, 22 de febrero de 2013

NO ACLARES, QUE OSCURECE


 
 
 
 
 
 
 
 
 











Escribe: Gabriela Borraccetti
 
A muchos les habrá pasado tener que frenar alguna contestación incipiente, gracias a que después de dirigirnos un dardo, nuestro interlocutor acudió al gastado y ya manoseado paraguas protector del: "NO ME DIGAS QUE TE HAS OFENDIDO!!!  Recurso este cobarde si los hay, pero que aquí intentaremos desenmascarar de una vez por todas.
Existen muchos mecanismos de defensa, entre los cuales -y con mucha menos exigencia y gasto de energía por parte del aparato psíquico- se encuentra la negación. Este recurso, que por lo general confundimos con cualquier cosa que neguemos, no se aplica en absoluto a todo aquello a lo que antepongamos la partícula "no"; sin embargo, vamos a dar unos cuantos "tips" para reconocer el uso de este "artilugio", impidiendo que lo usemos sin leer el verdadero mensaje oculto.  
Por lo general, cuando acabamos de clavar una astilla, una duda o algo "comprometedor" en la mente de nuestro interlocutor, acudimos a hacer una aclaración, ya sea negando haber querido ser agresivo; negando haberlo hecho adrede; o interpelando al otro, cosa de ponerlo contra la pared del ridículo antes que nos muerda.
Estas argumentaciones posteriores al puñal, son todas ACLARACIONES, que tienen dos características:
-Ser autoprotectivas
-Haber nacido sin que nadie nos haya preguntado al respecto.
Por ej.:
"No es que yo quiera ser chusma, pero resulta que fulanita me dijo que te detesta";
o si no:
"No es que yo te haya sido infiel, pero en el artículo dice que en las parejas es un 67% probable que existan infidelidades";
o quizá:
"Es una broma! No me diga que lo tomaste a mal".
Entonces, tranquilamente el otro podría preguntar: ¿Por qué aclarar que no quieres ser chusma? ¿Acaso yo te lo he preguntado? ¿O será que lo que estás haciendo es ser indiscret@ y te niegas a verlo? ¿Por qué aclarar si fuiste infiel o no? ¿No será que tienes ganas y lo aclaras para reforzar tu duda? Y por último: ¿No crees que es muy tarde para negar lo que acabas de espetar?
Aquí, se trata de una negación que fracasa; algo que llega tardíamente como recurso desesperado de tapar con un dedo el sol, y antes de que Drácula, -que ha comenzado a transfigurar su cara-, nos meta el colmillo en la yugular.
No obstante, en los dos ejemplos anteriores claramente lo que se intenta negar  es algo que nosotros somos, sabemos, hicimos, nos preguntamos o deseamos hacer. Es algo que si bien no está guardado en el inconsciente propiamente dicho, está en una etapa en la que precisa ser reprimido o liberado; y la decisión... siempre está en nosotros.
Sea como fuere, no aclares, que oscurece.
 
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

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