martes, 19 de febrero de 2013

CAMBIOS QUE NO CAMBIAN NADA


















Escribe: Gabriela Borraccetti

Los cambios jamás deben hacerse optando por pasarnos a la vereda de enfrente, ya que irse a la otra punta cuando algo se nos hace intolerable, es simplemente una reacción; algo que se hace "en contra de" o "por oposición a", pero no por elección libre del alma.
Este actuar oponiéndonos a una situación, a una persona, a un grupo, o a una idea; describe una conducta cuyo distintivo, es el giro en torno a un eje cuyo tema central, define nuestra la vida. En esta situación, no hay nada que podamos decidir porque queremos, -aunque no faltarán argumentos que expliquen una y mil veces que somos muy diferentes de aquello de lo cual intentamos huir o tomar distancia-; pero sí tendremos argumentos para fundamentar que hemos elegido tal camino, gracias a una cantidad de "CAUSAS" que nos han motivado.
Cuando las "causas" -y no las naturales circunstancias-, nos motivan a cambiar, en el fondo podríamos encontrar que reproduciremos una situación similar al actuar empujados y no convencidos. Es característico en el "reaccionario" el comportarse de igual modo que lo hacen aquellos a los cuales critica; y aunque parezca un ejemplo trillado, en las izquierdas y derechas políticas más de una vez o casi siempre, no podremos distinguir quién es más o quién es menos autoritario a la hora de imponer sus ideas. Lo mismo sucede con los hijos que se quejan de padres severos, terminando en la adultez por seguir siendo idénticos a los que siempre habían criticado, y repitiendo: -"al final, los viejos tenían razón".
Este tipo de situación, describe que en lugar de habernos distinguido, nos hemos mantenido igual todo el tiempo; pues ser reaccionarios no es síntoma de flexibilidad ni de originalidad, y menos de ser conscientes de la necesidad de cambiar; por el contrario, nos mantiene en un péndulo que se encuentre en el polo en que se encuentre; oscila por la fuerza que le imprime el impulso y no la decisión que parte del equilibrio. 
Los cambios reales se deciden y llevan a cabo desde el balance y la armonía; y recuerda que el péndulo oscila, pero nunca se independiza del reloj que le marca el tiempo.
 
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

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