domingo, 8 de enero de 2012

LA PEQUEÑA NOVIA DEL CARIOCA





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La pequeña novia del carioca
(Beilinson-Solari)

Un día después,
(después de vos...)
crucé los dedos.
La barca pasó
y el río quedó, al fin, quieto.
Sólo un cuento fue
que ayudó a pasar un buen rato.
Un castillo de naipes que cayó
y palabras baratas.
En el aire entre los dos
brilló una copa rota.
Mala suerte, mi palma dio un destino oscuro.
Un dulce licor de romero
fue la mala idea loca.
¡Te vas a enterar por esta canción
para el carioca!
No sueño más con vos,
ya cayó otra flor del cielo.
Te voy a robar esta canción de amor
y de consuelo.
A la suave luz de la luna
ví tu espalda,
hay un lugar allí para mis huellas
y un lugar nocturno.
Apostamos mal,
serás más feliz vagabundeando.
Muy poco amable fui,
nada nuevo vi en tus ojos.

El título se refiere a alguna mina que mantuvo una fugaz relación amorosa con alguien (¿el propio Indio? ¿será autorreferencial la letra?, porque no olvidemos que vivió un tiempo en Brasil... chi lo sa...). Esa relación amorosa fue algo cortito, efímero; porque la pareja termina por romperse. Y después, la mina se engancha (o quizá ya estaba enganchada antes) con un carioca (un brasilero oriundo de Río de Janeiro), posiblemente brujo o chamán, o ligado a esas prácticas (a las cuales también parece ser afecto el tipito, por otra parte).

La poética del Indio rememora ese amor fugaz (haya sido éste real o imaginario) y lo hace en una canción que dedica, supuestamente, al carioca, pero que en realidad; es sólo una excusa para revivir, ya despojado de sentimiento amoroso, las alternativas de esa relación pasada, dirigiéndose directamente a la mina.
“Un día después, / (después de vos...) / crucé los dedos”: Al día siguiente del rompimiento de la relación con la mina, él "cruzó los dedos". Es una metáfora para aludir a que luego de esa relación, rogó no enamorarse más, por lo menos; por un tiempo (esa costumbre de alguna gente de cruzar los dedos a manera de cábala para que no ocurra algo indeseado, algo que se reputa como nefasto).
“La barca pasó / y el río quedó, al fin, quieto”: Era un amor volcánico, pasional, tormentoso ("la barca pasó", aludiendo a que cuando pasa una embarcación, las aguas se agitan), pero bueno, ya está, ya pasó, “ya fue” ese amor; ahora él está tranquilo ("el río quedó, al fin, quieto").
“Sólo un cuento fue / que ayudó a pasar un buen rato. / Un castillo de naipes que cayó / y palabras baratas”: No era verdadero amor lo que ligaba a la pareja, sino una atracción muy fuerte, pero pasajera. Mientras la relación duró, ambos la disfrutaron (“ayudó a pasar un buen rato”) y se dijeron muchas cosas lindas ("palabras baratas", aludiendo a las cosas que se dicen entre sí los enamorados, promesas que no se cumplirán, etc.); pero después la magia cesó y la pareja se rompió ("un castillo de naipes que cayó").
“En el aire entre los dos / brilló una copa rota”: La relación fue un romance efímero, por eso lo metaforiza con un brindis en el cual una copa se rompe.
“Mala suerte, mi palma dio un destino oscuro”: Una manera de decir algo así como: "y bueno, quelevachaché, fracasó nuestra relación, mala suerte...". Y trascartón, mete una referencia a la... ¿superstición?... vaya uno a saber... de leer el destino en la palma de la mano (en varias letras del Indio hay referencias a la adivinanza de la suerte, por ejemplo en Gran lady y en Scaramanzia, de las que me acuerdo en este momento)
“Un dulce licor de romero / fue la mala idea loca”: Reitera que mientras duró la relación, ambos lo disfrutaron, como si bebieran un rico licor (“dulce licor de romero”); pero después, se dieron cuenta de que eran incompatibles y que se trataba no de amor verdadero, sino de una simple atracción. Por eso, lo que hubo entre ellos fué "una mala idea loca", un romance destinado a no perdurar. Pero hete aquí que lo del "dulce licor de romero" y la "mala idea loca", también oculta otra significación; porque resulta que al licor de romero se le atribuyen propiedades como "servir" para la buena suerte en el amor. En este caso, eso falló, ya que la pareja terminó rompiéndose, y entonces; también por esa causa, "fue una mala idea loca" que ambos bebieran de ese licor.
“¡Te vas a enterar por esta canción / para el carioca!”: De su visión sobre lo que aconteció en torno a ese romance, y de su actual estado; la mina se va a enterar por esta canción para el carioca; pero que en realidad está dirigida a ella.
“No sueño más con vos, / ya cayó otra flor del cielo. / Te voy a robar esta canción de amor / y de consuelo”: La atracción que sentía por ella ya no la siente, no sueña más con ella, ya la olvidó transcurrido el tiempo; ahora él ya tiene otro amor ("ya cayó otra flor del cielo"). Escribe una canción para rememorar aquella relación fugaz, pero ya desprovisto de cualquier sentimiento amoroso hacia ella. La mina es sólo un recuerdo anecdótico y él lo evoca, simplemente eso.
“A la suave luz de la luna / vi tu espalda, / hay un lugar allí para mis huellas / y un lugar nocturno”: Ahora la recuerda a la mina en un contexto sensual, sexual, pero todo en un marco de cierto romanticismo; de allí la mención a "la suave luz de la luna". Se acuerda de algún encuentro carnal con ella, en el cual él acariciaba su espalda.
“Apostamos mal, / serás más feliz vagabundeando. / Muy poco amable fui, / nada nuevo vi en tus ojos”: Le dice a la mina que ambos se equivocaron cuando iniciaron su relación ("apostamos mal"). Aparentemente, el objetivo de la mina no era tener una relación perdurable, sino una aventura con alguien que le gustara; por eso, él le dice "serás más feliz vagabundeando", aplicando el término a lo de saltar de relación en relación. Así, le imputa a la mina es una “vagabunda” del amor, una manera algo más elegante de tildarla de trola, bah. A su vez, él evidencia ser un machista y busca absolverse atribuyéndose a sí mismo el buscar otra cosa: un amor trascendente (lo cual, por supuesto, es mentira; está boqueando en su despecho. "Nada nuevo vi en tus ojos", le dice, minimizándola con escasa -o mejor dicho, nula- caballerosidad. Y previamente, en un involuntario sincericidio provocado por la rabia, reconoce su mal proceder ("muy poco amable fui"). Sin arrepentirse ni disculparse, obviamente.

2 comentarios:

  1. Amigo, si no es de lo mejor de PR, le pasa raspando, yo la tengo como una breve historia de amor, de la época en que fueron a componer los temas para "Pixote", la película de Babenco.

    Un abrazo y cariños : )

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  2. Por lo que "escuché" alguna vez y sin la certeza de que sea cierto, "Babenco" quería una música más acorde al lugar y circunstancia y en esto el Indio siempre fué muy riguroso en lo creativo, hasta aquí lo que escuché y de esto, paso un cuarto de siglo, pero para mí de la lírica Solariana, de lo mejor, siempre asociado a hechos que tuvieran como referencia algo que la relacionara

    Adieu bye bye ..... : )

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