miércoles, 25 de enero de 2012

NO PUEDES ENCERRARME


















¿Por qué me has atado las manos?
¿Es que mi vuelo te asusta?
¿Por qué me has vestido de blanco?
¿Te atemorizan mis pensamientos oscuros?
¿Por qué me has encerrado en este espacio?
¿Te preocupa que viva en uno distinto?
Y cuando llega la noche y las palomas de los sueños se te acercan ¿qué haces con tus pesadillas, tus dolores y el pasado?
¿Es que no te has dado cuenta de que no es posible enfundarlos en un chaleco para confinarlos tras cualquiera de tus puertas?

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

6 comentarios:

  1. Muy bueno! Y es una temática que no por repetida, se agota; porque a diario vemos eso de la descalificación cuando aparece alguien que expresa una idea no concebida, no popularizada... enseguida salen a tildarl@ de loc@, etc.

    ResponderEliminar
  2. Pocas cosas en mi vida me han causado tanto terror como "La casita de noche" del "Braulio Moyano", allí quedó una ex novia al que un bajista famoso, del Rock Argento la convirtió en adicta, pasaron muchos años y no puedo dejar de recordar que lo que en mi mente pensaba como el piso de la vida, no era comparable, a lo que me tocó ver.

    Visitaba algunas noches para llevar alimentos, cigarrillos, en fin, esa mina, que me hizo dejar el alcohol, por unos cuantos años, terminó alcohólica y cocainómana, sentía pena y afecto, por razones históricas, eso es lo más hondo que mis ojos vieron en toda mi vida, nunca ví nada igual, los Brazucas lo llaman metafóricamente "A fim da picada", algo así como el final del camino o el golpe final.

    En fin, si sé de la locura, su fragilidad y dependencia de lo irreal

    Chau : )

    ResponderEliminar
  3. Haciendo las pasantías en el Borda, y con una discusión diaria con el jefe de servicio que ante mi negativa, reiteraba a diario que, para que los "locos" me distingan como "doctora" yo debía llevar guardapolvos; aprendí que la locura es ese otro mundo que llora las lágrimas que no lloramos, que teme a lo que nosotros enterramos en un sótano, tan sólo porque tenemos uno para hacerlo y lograr así que no nos inunde la vida. También aprendí de alguna caricia dada por alguien, a otro alguien que yo desconocía en mí, y me llevé dibujos de algún jardín que existía en el interior de tanto martirio. Esas bocas sin dientes, esos pantalones de talles no acordes, ese mundo helado que cuela inviernos por ventanas sin vidrios, ese lugar que tanto nos asusta; vive (o vivía porque Macri lo privatiza), detrás de muros que antaño eran para leprosos. Algo intocable. Quien quiere derribar los suyos y no conoce una manera mejor, cae en picada. Terrible y doloroso, pero infinitamente parte real de lo más frágil del ser humano.

    ResponderEliminar
  4. De pibe conocí el Borda , por dentro porque el viejo del hoy Dr. Juan Ipar, era Director o Sub, así que alguna vez caminé por los patios, en esa época yo vivía en Pque. Patricios, "Capital Quemera" sin una visión más que la de un pibe de barrio, con orígen céntrico, por haber nacido frente a la Gal. Santa Fé.

    He tenido amigos "enfermos" en penales de aquí y de Europa, lo que nunca imaginé que existiera, porqué nunca lo había visto, fué "La Casita de Noche", creo que forma parte de las cosas que me provocaron un estremecimiento inenarrable, había cruzado el portón al fin del mundo, por lo menos de este, en fin,solo pasado.

    Cariños : )

    ResponderEliminar
  5. Los que no conocen la oscuridad, tampoco conocen la luz...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Einstein te estaría saltando al cuello, "la oscuridad no existe, es solo ausencia de luz"

      Un beso :)

      Eliminar